El centro de Barcelona sufrió ayer la transformación de un paso de cebra en un «paso de lazos». El objetivo de esta iniciativa es impulsar «una forma no intrusiva de integrar en el entorno urbano el derecho a reclamar llibertat», como explica Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y artífice de los nuevos pasos de lazos.

«Nuestro objetivo es que todos los barceloneses se sientan cómodos con la experiencia de cruzar las calles sintiendo que se está sobre un elemento de petición de llibertat», afirma Colau, que añade que «quisimos pintarlos de amarillo, pero no era del todo seguro». Según la ex ocupa, «esto además liberará tensiones entre los independentistas, que lo están llenando todo de lazos amarillos, y así a lo mejor ven calmado su instinto nativo de querer ver lazos por todas partes».

Preguntada sobre si no cree que esto puede ofender a los barceloneses no independentistas, Colau responde que «si se ofenden es porque quieren, porque siempre pueden hacerse independentistas y quitarse el enfado», explica. «Si un lazo ofende más que una jodida cebra, entonces los que deben mirárselo son ellos. ¿O ahora las cebras son más importantes que los presos polítics?», concluye.

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